El Amor y La Felicidad

El Amor y La Felicidad

¿Habrá en este mundo alguien que realmente me ame?

¡Aquel día será el día más feliz de mi vida!

¿Recuerdas a tu primer enamorado o enamorada? ¿no era el día más feliz de tu vida?

Mirabas a tu alrededor y todo se veía tan bien, tu rostro lucía años menos, tus ojos brillaban, te sentías llena de energías y querías saltar y gritar a medio mundo -¡esa es la felicidad: amar!- ¡el amor lo es todo!-

Fueron lindos días ¿recuerdas? la ilusión que vivías, el momento de incertidumbre, la esperada llamada telefónica en secreto, las miradas cómplices de algunos amigos o familiares o tal vez la mirada seria de tu mamá o tu papá, en fin ¿que no hacías por continuar tu gran aventura?

¿por qué ya no es así? ¿qué pasó? ¿dónde se produjo el cambio? ¿en qué momento? te sientas solo a vivir el pasado o rumiar el presente. Todo lo que se dijeron en el pasado era real, no habían mentiras, pero ahora solo hay quejas, desilusión, discusión,amarguras y penas.

Papá y mamá ¿eran felices? ¿discutían? como hijo, hasta era una costumbre ver como discutían, pero en el pellejo de papá o mamá era otra la historia.

¿Se puede volver a ser Feliz? ¿Qué es la Felicidad? ¿es solo una ilusión?

¿Te gustaría conocer el caso de Pepita y Pepito?

Bueno, resulta que un día Pepito tenia ganas de comer una hamburguesa, pero no se aguantaba de ir al baño y al acercarse a los servicios tropezó con una bella dama: -perdón, que torpeza la mia- descuide caballero, no pasó nada- Pepito le miró a los ojos y perdió la noción del tiempo: uno, dos, tres, varios segundos sin entender nada -¿le pasa algo?- dijo Pepita -no, sí, no, es que, hay perdón, no sabía, ¿es el baño por ahi?- Pepita se rió a carcajadas y con tanta gracia que Pepito se sonrojó mucho sonriendo tímidamente. Eran miradas tan tiernas la de ambos que luego ella perdió la noción del tiempo: uno, dos, tres, varios segundos y Pepito le dijo -¿le pasa algo señorita?- y ambos se rieron a carcajadas poniéndose muy sonrojados sin saber qué hacer -estee, no, digo sí, no se ¿me invitas algo?- dijo Pepita -¿Yoo? este claro, sí ¡que barbaridad! claro que sí, ¿cómo te llamas? -Pepita- de verás ¡ohh! yo me llamo Pepito, hacemos buena combinación.

Y así pasó aquella tarde tan linda de dos almas que empezaban a descubrir el amor…

Cada día en la universidad los dos se buscaban, reían, se contaban sus vidas, sus inquietudes, sus ilusiones. Cuando habían problemas el uno al otro se apoyaban de corazón, con tan buena voluntad. Se sentían satisfechos el uno al otro que no paraban de ser felices. Qué bonito se les veían juntos, contagiaban su felicidad a los demás y muchos les decían -¿y? ¿cuándo?- la gente querían que se casen ya, eran una linda pareja, ellos solo sonreían.

Un día Pepita tuvo una fuerte amargura, sus papás habían discutido mucho, se habían gritado fuerte y hablaban de separarse. Ella estaba adolorida en el alma y solo quería correr a los brazos de Pepito, allí se sentía segura -lo llamaré, él me ayudará- no fue fácil comunicarse con él hasta que al fin contestó y ella le dijo -Pepito te estuve llamando, no me contestaste- dijo ella -ahh, si, no pasó nada, es que estaba con mis amigos- ella se molestó un poco y pensó -¿más importante sus amigos que yo? no se da cuenta que lo necesito, me siento mal- no te preocupes Pepito, te llamo en otro momento- dijo ella sintiéndose más triste de lo que estaba y un poco molesta -¿aló? ¿aló? por que me habrá cortado la llamada Pepita?- dijo él.

Pepita se sentía frustrada, tenía una gran tristeza y preocupación por sus padres y ahora Pepito que le era un poco indiferente -¿por qué habrá actuado así si yo le he dado lo mejor de mí? no entiendo, yo se que el me ama, seguro que me estoy equivocando, me resignaré hoy.

Y Pepito se sentía confundido -¿por qué se habrá molestado conmigo? ¿le habré dicho algo inoportuno? yo le quería contar que estábamos muy felices con mis amigos porque perdí el celular y me lo pudieron encontrar, me sentía muy preocupado de que ella me pudiese llamar y yo no contestar y justo me llamó en en un momento difícil de contestar cuando mis amigos me decían cosas muy importantes sobre nosotros como pareja, seguro que tuvo un mal día, pero, qué mal me siento, no le hice nada y se molestó conmigo.

Así pasaron los meses, y de vez en cuando habían mal entendidos entre ambos causándose dolores mutuos. Pepita contaba sus problemas de pareja a su mamá y amigos y siempre le decían:

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